viernes, 13 de junio de 2008

Tras las alas del alma, por Ana María Accinelli



Escribir es, dejar en libertad el alma, el espíritu, el corazón, dejar tras sus alas de viento deslizar las palabras que entre sílabas se adueñan del ritmo para iluminar un poema, idealizar una historia o un sueño perdido en un cuento.

Escribo para despedir la soledad, la tristeza, la angustia, para calmar un dolor, expresar en una hoja estas locas fantasías que llenan mi mundo bohemio, soñar, aspirando el eterno néctar de la vida y soltar hacia el viento esta multitud de sensaciones.

La escritura me ampara de las sombras y así en una tarde fría y gris, la busqué, entre murmullos metido en sufrimientos, desnudando en el fulgor del trueno todo mi ser, mientras un rayo de luna se deslizaba en transparencia sobre mi desnuda piel, en medio de aquellas noches solitarias y perdidas canciones, donde la calma de infinitas ansiedades y esas locas travesuras de estudiantes la traían a mí.

Y la encontré junto a mi vida, quimera de locos caminantes, invadida por amores sin dueño, vidas paralelas, donde se encierran muchas cavidades en espera de un milagro que cautive, que emocione, ante el susurro del viento, donde mis ansias y la poesía se mezclen, donde la alegría nos inunda el corazón y nos invade la pasión y el ensueño, en el torrente fluido de una prosa.

Un lugar, una historia, poemas en el aire con dejo de tristeza, donde el sol que calienta el alma y la lluvia que borra el lodo estampado en las palabras, naveguen por mi sangre.

Ahí conmigo, en un caminar incesante por esas calles desiertas, serena, cabizbaja, con la mirada perdida, distraída, lejana, dos bohemias, dos solitarias para recordar la vida con sus historias, detenerse y sentir en un silencio confundido el alarido estrellarse contra el cristal o sentir enmudecer la tarde ante el impío rectángulo oscuro, mientras el sol estrangula sus rayos contra la débil roca y un suspiro se evapora.

Hoy, sueño tu sueño y deliro entre el cuento y la poesía, mientras la lluvia y el viento se abanican en caricias, una noche de verano, bancos de piedra y madera voy soñando de tu mando, acariciando la vida, compartiendo las partidas, navegando por esos mares de pasión amor y olvido, voy caminando la vida, llevando a cuestas tu historia y una parte de la mía.

Soy caminante sin rumbo, bohemia, solitaria, naufragando en soledades, besos brujos en la boca sin amantes, perdida en los pensamientos donde la llama de una quimera se consume en el pecho, confundida por un sentimiento en espera. Sobre escombros, martiriza la tortura, como un río que corre sin llevarse la reseca que esparcida por el viento va invadiendo toda el alma.

Sabe de mi locura y esta insoportable espera al olvido.

Me imagino volar, dejar de estar, para ser y en su ausencia, sombra blanca que se desliza por el arco de la risa o lágrimas, que en cascada van mojando el papel sin lograr borrar lo escrito.

Sabe de mi delirio y de estas ansias locas de imaginación y misterio que se agolpan en mi mente y se amontonan por salir, son luces y son sombras que desfilan en lento juego, entre un delicado y puro soneto, un cuento extraído de una historia de vida o un poema que grita soledad.

Escribir, elevar en un canto todo lo que se siente, plasmar hacia la corriente para no expirar, navegar en un soplo, esparciéndose en los vértices mientras violentos volcanes surgen ansiosos después de la arteria saliente del sol.

Cuando un soneto hecho canción florezca en el piano y sólo su respiración se perfume entre las manos, prendida a sus alas buscaré mi alma en un suspiro callado, sumergida en el sueño azul que se cierra en respuestas sin palabras, en noche de silencios con sombras aturdidas.

Podrá el tiempo borrar las huellas pero los escritos quedarán y así en cada uno de ellos como una llama viva, la permanencia, la existencia de existir.

Escribir es soñar, es vivir, es soltar los sentimientos más íntimos, la fibra más profunda de nuestro ser, volar, tras las alas del alma, está la libertad.


Ironía, por Hilda Herranz



Dentro del planeta los hombres viven cada uno su realidad.

Según el lugar físico que ocupan crean su historia, la que va unida a una sucesión de hechos e ideales de hombres que van tejiendo en el ser humano marañas de pasiones internas formadas por lealtad, fe, esperanza, amor a su suelo.

Unidos por la misma lengua cada uno siente la sensación de pertenecer a ese espacio físico y también cada uno a su manera lo ama y defiende.

El planeta está formado por muchos espacios físicos donde hombres y mujeres comparten su tradición sin conocerse.

Sucede a veces que a pesar de vivir en lugares lejanos con costumbres y lenguas distintas, se tienen cosas en común, la lengua del otro, aprendida cada uno en su país, el gusto por algunos autores literarios, lo que determina que encontrándose en algún momento esos seres puedan ser amigos.

Pero a veces, ese encuentro se realiza en condiciones emocionales muy negativas como en la guerra, donde cada ser va a conciencia a defender lo que cree justo. Pero las guerras las arman los hombres y casi siempre son mandados por la insensatez, el ego y la soberbia de alguien que se cree dueño de la verdad y entonces los que van no obedecen a sus sentimientos sino a la conveniencia del otro.

Y se encuentran frente a frente enemigos sin serlo. No se conocieron como para ser amigos por sus afinidades y como una ironía del destino fueron enterrados juntos cubiertos por la blanca nieve que parece gritar su inocencia.


¡FELIZ DÍA DEL ESCRITOR!

jueves, 12 de junio de 2008

Creí, por Virginia Guida



Cuando creí que no servía

cuando sentí que no vivía

cuando creí que ya nada

yo podría

cuando sentí que me moría

cuando el mundo

sobre mi alma se caía

cuando no tenía sentido

ni el sol

ni las estrellas

ni la noche

ni la lluvia

ni mis días…

fue así como de pronto

poco a poco

fue desvaneciéndose

mi nube

mi oscuro cielo se abrió

y volví a vivir

volví a sentir que yo podía

que el corazón no estaba roto

que mi alma estaba viva

que tenía piernas y manos

y escribía…

escribía un te quiero

un te amo

llantos…risas…

escribía a mis hijos

al dolor

a la alegría

y dí gracias a Dios…

por la luz…

por mi paz…

por esta vida…

domingo, 8 de junio de 2008

Solicitud de ingreso a usted, por Virginia Guida



Estimado señor vecino del 9º B:

Sin dudas debe parecerle extraño y hasta loco recibir esta carta por debajo de su puerta, siendo que ya nos hemos encontrado varias veces en el ascensor, especialmente esta mañana y yo podría haberle dicho a usted esto de frente, sin necesidad de andar deslizando a escondidas mis palabras atrevidas que se escaparon y se quedaron pegadas en esta hoja.

Y la verdad, señor vecino del 9º B, es que hago esto, porque no en vano usted vive en el “novenobe”, porque creo que usted “no ve no ve”; es decir y para aclarar mejor las cosas, señor vecino, o usted no ve no ve o se hace el que no ve.

Por tal motivo es que aquí le presento formalmente mi solicitud de ingreso a usted aportando los siguientes datos personales a fin de que los tenga en cuenta al momento de su decisión:

Nombre:

(lea en la pared del ascensor, está rayado con la punta de mi llave)

Edad:

La exacta como para hacer con usted la pareja perfecta.

Domicilio:

Justito debajo de su dormitorio, sus ronquidos se escuchan como si durmiera al lado mío….ahhhhhhhhhh

Teléfono: 68354790……REPITO: 68354790

Profesión:

Enamorada

Experiencia previa:

Ninguna. Acabo de recibirme de enamorada por lo tanto debería practicar un poquito para tener la experiencia necesaria y de esa manera usted logre aceptarme. Por qué será que siempre piden gente con experiencia? Cómo vamos a tener experiencia si nunca nos enamoramos?

Repito. Acabo de enamorarme. Me enamoré esta mañana cuando lo vi con ese traje azul tan impecable, la camisa blanca que hacía juego con sus dientes y sus canas que asoman en las sienes. Y ni hablar de esa corbata azul con corazoncitos rojos que parecían querer escaparse para meterse en mi escote. Y sin duda que alguno debe haberse metido, porque desde esta mañana que siento aquí dentro (en el escote, digo) un tic tac que me tiene loca.

Dispongo del horario que usted desee, full time si es necesario y mis pretensiones de salario se limitan a sentir sus brazos rodeando mi cintura, disfrutar de sus besos hasta llegar al éxtasis, poder gozar con esa sonrisa que le sale cada vez que me dice buen día y es como si me dijera “la amo”.

Y es que si usted me ama, señor vecino del 9ºB, ya casi no hay nada que arreglar, porque usted me ama y yo lo amo, qué más podemos pedir?.

Esperando con dos cafecitos una pronta respuesta a mi solicitud, cuando quiera, esta tarde si le parece, yo voy a estar en casa, me despido de usted con un suspiro no sin antes desearle la mejor de las decisiones, que si es ésta , la de elegirme, estoy segura que no se va a arrepentir.

Enamoradamente.

Su vecina la que usted ya sabe.

viernes, 6 de junio de 2008

Ese día...,por Eladia Cicaré


Estaba segura de que volverías, porque aunque nos habíamos despedido enojados , sin hacer ninguno de los dos nada para reconciliarnos, el día siguiente era una fecha muy importante para nosotros.

Empezaríamos un nuevo camino juntos; habíamos soñado que sería para toda la vida. Sin embargo, me acosté triste y preocupada. No podía dormir, estaba nerviosa, hasta que comencé a soñar escenas muy dolorosas donde yo estaba vestida y esperándote para partir los dos al registro civil. Era ya la hora y no llegabas.

De pronto me despertó la voz de mi mamá que me decía: - Levantáte, ya es la hora, van a llegar tarde al registro civil! Yo todavía tenía temor y dudas por el sueño, podría ser una premonición. Todos me decían estás pálida, desayuná bien y vestíte. Mi padre ya estaba con su traje nuevo, mi madre y mis tías ordenado todo para el almuerzo. Yo seguía con miedo.

Cuando sonó el timbre de casa, temblaba. Llegaste y me abrazaste fuerte, sin decirme nada. Ahí comprendí todo lo que sin palabras me transmitiste.

Era un 14 de Julio, hacia mucho frío, pero lo sentí como un día de primavera. Entonces partimos felices, seguros de nuestro proyecto de vida por muchos años.

Eladia Cicaré

jueves, 5 de junio de 2008

Qué cosas enseñan en la escuela!, por Virginia Guida

-Dijo la maestra que busque en las revistas.

-¿Qué es lo que tienes que buscar?

-Todo lo relacionado con las estrellas.

-Pero eso no está en las revistas, hijo, en las revistas sólo hablan de las estrellas de cine.

-¡Entonces quiero ir al cine, mamá!

-Qué tonterías dices, ahora tienes que hacer la tarea. A ver… ¿qué más te ha enseñado la maestra?

-Me ha enseñado a resolver problemas de regla de tres.

-Eso no se enseña! Eso se aprende con la vida. ¡Si habremos resuelto problemas con tu padre... y los dos solitos… nada de tres!

-Pero los de la maestra son problemas para hacer cuentas, mamá.

-Como los de tu padre y míos, problemas de números, números para pagar, números para cobrar…

-¿Te conté que la maestra nos ha enseñado geometría?

-No. ¿Y qué es geometría?

-Bueno, muy bien no sé, pero es algo de los cuadrados.

-¿Así que cuando tu abuela dice que tu padre es cuadrado, está hablando de geometría?

-No mamá…no! Eso es otra cosa.

-Y qué más…qué más te ha enseñado la maestra?

-Me ha enseñado la historia…Colón, las tres carabelas, los viajes, los hermanos Pinzón.

-Pinzón dijiste? Jacinto Pinzón, el que vino a arreglar la máquina de lavar ropa y dejó todo desarmado? Ya sabía yo que no volvería y resulta que ahora me entero que se fue de viaje!

-A ver… qué más te ha enseñado tu maestra?

-¿Sabes? Me ha enseñado a escribir poemas.

-¿Poemas?... cómo es eso?

-Palabras con musiquita, mamá.

-A ver hijito, explícame eso.

-Dice la maestra que se siente aquí dentro, en la panza, que es como una cosquillita y que si cierras los ojos, estarás diciendo te amo.

-Pero, si cierras los ojos no ves a quien amas.

-Pero se siente, mamá.

-A mí nunca me dio cosquillas en la panza y tu papá sabe muy bien que yo lo amo.

-Dice la maestra, que cuando uno escribe una poesía es como si estuviera volando.

-Sólo se vuela en avión, no conozco otra manera…aunque también vuelan los pájaros y las mariposas, pero eso es otra cosa.

-Nunca volaste mamá?

-No

-Yo sí, yo volé esta mañana, tempranito, cuando iba a la escuela.

-Cómo…no fuiste caminando?

-No mamá, esta mañana, volé mientras pasaba al lado de Marianela y las cosquillitas me hicieron reír la panza.

-Ay hijo, hijo! Qué cosas tan raras te enseñan en la escuela!


jueves, 29 de mayo de 2008

Amarte a carcajadas, por Virginia Guida


Quiero amarte a carcajadas

con cosquillas en la panza

y mariposas en el alma

que nos riamos juntos

como dos locos sueltos

sin apuros…ni nada

saltar por las cornisas

de Ferrer y Piazzola

y jugar en las plazas

corriendo las palomas

disfrutar de tu boca

que disfrutes la mía

que nos miren todos

y se mueran de envidia

vos y yo como locos

reírnos de la vida

detener el tiempo

y reírnos sin prisa

para mostrar al mundo

que sabemos amarnos

fabricando sin lágrimas

carcajadas de dicha…

miércoles, 28 de mayo de 2008

Ese aroma...por Virginia Guida




Ya falta poco. Como siempre, como todos los años, falta poco para que llegue la Navidad y empiece a invadirme la misma melancolía de siempre y un sinfín de recuerdos. Se mete por cada uno de mis poros el aroma a jazmines, ese aroma que dejó impregnado cada rincón de mi casa, de mi cuerpo, de mi alma. Te acordás de ese día?. Llegaste escondido detrás de un enorme ramo, tan grande que tuviste que asomar la cabeza para que yo pudiera ver tu sonrisa que desbordaba. Nos sentamos en la sala, dejé el ramo de jazmines sobre la pequeña mesa ratona y mientras la orquesta de Ray Conniff no paraba de tocar, me dijiste que te ibas, que tenías que viajar a España, que volverías para Navidad, que me amabas, que me extrañarías, que yo era lo mejor que te había pasado en al vida, que te llevabas una foto mía, que...

Ahora estoy ansiosa. Otra vez estoy aquí esperándote. Miro por la ventana y veo esa arboleda por donde apenas se filtra un rayito de sol y vuelvo a imaginar el aroma de los jazmines. Pongo a Ray Conniff que empieza a sonar a todo volumen y aunque quiera aturdirme para no darme cuenta de que no volverás, el olor a jazmines está cada vez más cerca.

Tocan el timbre… estoy temblando.

Preciso, por Virginia Guida

Dominar por entero

mis instintos

simplemente

hacer escurridizos

mis recuerdos

y aunque

dolorosamente

disfruté lo antiguo

permitirme espiar

dentro de mí

y volver a volar.

La vieja estación de trenes


La estación del ferrocarril Oeste Santafesino, también llamado ferrocarril Carlos casado, estaba en el sudeste de la ciudad de Rosario dentro del predio que actualmente ocupa el Parque Urquiza, en la intersección de las calles Chacabuco y Nueve de Julio, cerca de la barranca del Río Paraná.
La compañía Ferrocarril Central Argentino compró al Ferrocarril Oeste Santafesino en 1900 renombrando esta estación como Rosario Este, destinándolo a servicios de carga y transporte de ganado
Con la decadencia del sistema ferroviario argentino, se levantaron los rieles, y esta estación, como muchas otras, quedó abandonada deteriorándose. La Municipalidad de Rosario se hizo cargo de la construcción y preservó lo que quedaba. Su restauración concluyó en mayo de 2007. La Municipalidad convirtió el edificio en un centro cultural, albergando la videoteca del Centro Audiovisual Rosario, CAR. La vieja estación también sirve como centro comunitario para jubilados, y como sede del Círculo de Escultores de Rosario al cual pertenece el taller de Creatividad Literaria “Entre el verde y la palabra”. También se mudaron allí las oficinas de la Secretaría de Cultura municipal, y se construirá un auditorio para actividades públicas y proyección de películas.

Un espacio para hacer volar la imaginación.


"Entre el verde y la palabra", comenzó en Octubre del 2007, en las instalaciones del Círculo de Escultores de Rosario que funciona en el Centro Cultural Parque Urquiza, Chacabucho y 9 de Julio, en la ciudad de Rosario. Allí estuvimos todos los martes, desde las 9 y media de la mañana hasta las 12 hs. hasta que tuvimos que dejar el lugar porque los señores jubilados que nos prestaban el ligar "no querían mujeres". En fin. Desde el año 2008 nos reunimos todos en el bar de Mendoza y Necochea, bajando por el ascensor, al ladito del río Paraná y con un maravilloso paisaje de fondo.
Es un espacio para hacer volar la imaginación, un taller de creatividad literaria donde, a partir de un texto, surgen consignas o propuestas usadas como disparadores que hacen que aquél que tiene dentro suyo mucho por decir, se anime a volcarlo en un papel.
Entre el verde del Parque Urquiza, el azul marrón del río y la palabra que brota de los sentimientos, allí estamos, leyendo, escribiendo y tomando un café.